El employer branding es un concepto clave a tener muy en cuenta dentro de la cultura y estrategia general de una compañía si ésta quiere competir en la atracción del “talento”. Bajo esta voz se refleja ese camino imaginario que debería emprender toda empresa que desee labrarse un reconocimiento de valor con el tiempo. El objetivo es generar una identidad de nuestra organización que la descubra como un lugar excelente para trabajar a los ojos de nuestros empleados, clientes, inversores y posibles talentos que podríamos atraer.
En este sentido, cuando nos iniciemos en el camino del employer branding, los primeros pasos deberán ir dirigidos a generar las condiciones favorables para el desarrollo de nuestros empleados. Para lograr dicho fin, trataremos de asociar nuestra marca y atributos de identidad corporativa con las características que buscan dichos trabajadores (desarrollo, crecimiento personal, éxito, fuerza, ambiente laboral propicio, buena reputación social etc.). Por supuesto, una política efectiva de employer branding siempre estará ligada a un mercado concreto; es decir, aunque las personas suelen esperar las mismas cosas de sus empleadores, su escala de valores de aquello que es importante para ellas siempre es diferente dependiendo del país en el que esa empresa se encuentre.
En definitiva, si queremos conseguir que nuestra empresa se convierta en un polo de atracción y nuestros empleados se sientan orgullosos de trabajar allí, tendremos que ser capaces de encontrar conexiones entre nuestra identidad y la de nuestros empleados. Las empresas con una política de employer branding efectivo han conseguido llegar hasta sus equipos a través de canales emocionales. Muchas de ellas apelan a su historia, magnifican la trayectoria de sus fundadores, o incluso inventan héroes de la compañía que nunca existieron. Su propósito con esta maniobra es tratar de posicionarse frente al resto como empresas ganadoras. Sin embargo, toda declaración de intenciones hacia nuestros empleados carecerá de valor si nuestras palabras se quedan únicamente en papel mojado. Para conectar realmente con un empleado resultará fundamental llevar a cabo una estrategia walk the talk (algo así como el movimiento se demuestra andando). En employer branding no se juzgan los valores de una compañía, sino la medida en la que éstos son puestos en práctica y compartidos con sus equipos.
Evidentemente, “andar y hacer camino” en employer branding también deberá significar implicar a los departamentos oportunos (RRHH, comunicación y marketing) y destinar los recursos económicos necesarios. Debemos ser consecuentes y consistentes en el tiempo y sobre todo estar convencidos de que un empleado motivado y orgulloso a la larga siempre reportará beneficios para la empresa. Debido a los tiempos que corren y a la dificultad que la economía española tiene para crear suficiente empleo, España es un país en el que todavía queda mucho camino por recorrer. No obstante, un buen comienzo para hacer employer branding siempre será recordar que nuestros empleados nos valorarán por lo que hacemos y no por lo que decimos. Walk the talk y todo irá mejor.