
Como ya hemos comentado en anteriores ocasiones, el Directivo se enfrenta al mundo laboral desde un punto de vista diferente a como lo harían otros perfiles profesionales inferiores en la escala de mando. Desde este punto de vista, el ejecutivo afronta y vive el proceso de búsqueda de trabajo desde una óptica muy particular. Mi propósito en los siguientes dos posts pasará por reflejar primero algunos aspectos de esta realidad, para después recomendar algunas prácticas que puedan guiar y orientar a aquellos directivos que bien se planteen un cambio a corto plazo o de facto ya se encuentren en una situación activa de búsqueda de empleo.
“Un departamento de dirección financiera (RR.HH., marketing y comercial…) está a menudo conformado por un director de área y todo un equipo de profesionales a su cargo.” Con esta afirmación quiero expresar que en general las posiciones de Dirección siempre suelen ser menores en número a las que puedan demandar posiciones inferiores. Precisamente, esta es la razón principal que explica por qué un directivo debería esforzarse más si cabe en ser proactivo y dar a conocer su situación activa de búsqueda de empleo a través de diferentes canales. En concreto, sería conveniente que el directivo contactara con diferentes headhunters y escuelas de negocio, estuviera presente en redes profesionales como LinkedIn o Xing e hiciera manifiesta esta búsqueda también entre su red de contactos profesionales (antiguos clientes, proveedores, compañeros, etc.)
Otro aspecto muy importante a la hora de aplicar a un puesto será el currículum con el que éste se postule en un proceso de selección. En este sentido, me gustaría dar algunas indicaciones muy claras: la extensión del CV de un directivo es aconsejable que no sea muy extenso, sería recomendable que fuera de una cara o dos; no se incluirá foto; la formación relatada quedará resumida en licenciatura y Máster/s cursados; y el capítulo de experiencia profesional se plasmará de forma “medible”, es decir, se incluirán primordialmente logros alcanzados en cada una de las posiciones ocupadas y funciones más destacables en cada cargo. Por último, en esta primera aproximación a la realidad del directivo “en transición”, me gustaría destacar la importancia reciente que las “referencias” presentadas por los candidatos han cobrado en la toma de decisión dentro de un proceso. Si se quiere obtener valor en este sentido, el directivo deberá aportar referencias de cada una de las empresas para las que ha trabajado. Al contrario de lo que cabría suponer, las referencias de compañeros o personas de su equipo a las que éste coordina, serán igual de importantes que cualquier otra proveniente de perfiles superiores al puesto del candidato. Mi recomendación personal a este respecto es que el directivo no espere a la fase final para aportar sus credenciales, sino que de nuevo sea proactivo y ponga todas sus cartas (literalmente) sobre la mesa de su entrevistador desde el momento en el que éste presente su candidatura. Sin embargo, sería importante señalar que el ejecutivo debe ser discreto a la hora de activar a su red de contactos.