
(1) Sé tú mismo/a por encima de todo.
Este precepto implica sobre todo sinceridad hacia uno mismo y respeto hacia los demás. Un directivo nunca debe fingir durante una entrevista ser alguien quién no es sólo por adecuarse aparentemente al perfil más óptimo. No debe engañar ni sobre su imagen, sus conocimientos, disponibilidad, personalidad ni tampoco en la descripción que éste haga de sus maneras de dirección o habilidades de management. Tampoco debe aparentar ser alguien quién no es incluso cuando intuya que de su valoración en cuanto a adecuación cultural y personal con respecto a la empresa ofertante supondrá cerca del 60% de su consideración global para ese proceso.
¿Por qué son tan importantes los aspectos culturales? Por experiencia hemos comprobado que a medio plazo, el éxito o fracaso de un ejecutivo que se incorpora a un nuevo proyecto suele depender de si éste se siente “a gusto”, integrado y ha conseguido conectar con la identidad de la empresa y sus trabajadores. Por tanto, si eres introvertido, sé introvertido. Y si tu forma de dirección es agresiva muéstrate tal cual. No existen personalidades más adecuadas que otras para puestos generales. Todo dependerá del perfil de directivo que esa empresa demande y de la identificación de éste con la cultura de la compañía.
(2) Muéstrate tranquilo/a y relajado/a.
Acudir nervioso a una entrevista siempre es negativo. El entrevistador percibe ese nerviosismo como una muestra de debilidad, falta de control e inseguridad. Un planteamiento adecuado para afrontar una entrevista de forma relajada será acudir con el convencimiento de estar en una reunión de trabajo. Un directivo debe entender que no va a una entrevista de trabajo, asiste para conocer a una persona con la que entablar una conversación de negociose intercambiar información. La labor de un headhunter durante una entrevista no radica en decidir si ese candidato está suficientemente cualificado técnicamente, -si no lo estuviera no habría llegado hasta aquí- sino en decidir si encaja o no con la filosofía y proyecto del cliente.
(3) Organiza tus mayores logros que sean cuantificables y hazlo de manera concreta.
Un error frecuente en este sentido suele ser que el directivo no se haya preparado previamente esta relación de méritos y cuando trate de exponerlos no lo haga en tiempo y forma adecuados. El profesional debe ser consciente de que dispone de poco más de una hora para “venderse” y en este sentido lo mejor será que responda de forma breve a cada una de las preguntas que se le formule. Para nuestro cliente no aporta valor que dediquemos la mayor parte de una entrevista a repasar minuciosamente todos los puestos por los que ha pasado un candidato desde que comenzó su carrera (esta información ya aparece en su CV).
Sin embargo, sí resulta muy valorable que el profesional describa sus logros anteriores en función de datos cuantificables como por ejemplo el cumplimiento de objetivos, aumento de plantilla, incremento de facturación etc. Además de presentar estos datos también debería poder argumentar el modo en el que éstos se llevaron a cabo. Asimismo, el directivo encontrará el momento óptimo durante la entrevista para completar su exposición, poniendo en conocimiento de su entrevistador sus cualidades más sobresalientes en parcelas afines a la dirección como por ejemplo: la gestión de personas o la resolución de momentos de crisis.