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La respuesta abreviada a esta incógnita es: “invitándoles a soñar de una manera conjunta, alcanzable y realista”. Para responder de forma extendida me tomaré el resto del post. En primer lugar, antes de plantearse si quiera la posibilidad de embarcar a nuestra empresa en una hazaña de tal magnitud, mi recomendación es que uno se tome su tiempo hasta llegar a la conclusión de si cree que tiene el liderazgo de sus equipos o no. Si la respuesta es no, lo mejor será que en vez de seguir leyendo, vuelva a retomar su camino por el principio: “Consejos para directivos que quieren conseguir el liderazgo de sus equipos”. Al igual que estoy absolutamente convencido de que es posible conseguir que las personas de una empresa lleguen a sentir los colores de esa compañía,  también lo estoy de que sin liderazgo por parte de la persona “iniciadora” este proyecto jamás llegará a buen puerto. Un Directivo solo podrá conseguir que la gente que depende de él crea en su palabra, se entusiasme y  llegue a apasionarse con la misma causa que el resto, si a éste, además de respetarle por sus competencias, como decía mi compañero Santiago Acaso, también se le admira por sus valores.

Dicho esto, en lo que resta os contaré cuál fue y cómo se desarrolló mi experiencia  intentando que los empleados de Burguer King sintieran los colores de esta gran cadena de Fast-food. Al poco de ejercer mi cargo como Director general de esta compañía para España y Sur de Europa reparé en que casi nadie allí se sentía orgulloso de trabajar para Burger King.  En realidad, lo que les habría gustado a la mayoría en ese momento era estar trabajando para la que ellos identificaban como la compañía líder en su sector, es decir para McDonald’s. En ese momento éramos los segundos, pero sin embargo, esa no era la verdadera dificultad a superar.  La raíz del problema estaba en que todo el mundo estaba más que convencido de que siempre seguiríamos siendo los segundos, por mucho o poco que intentáramos hacer. Pero se equivocaban, y así se lo hice ver.  Un día les conté que si nos lo proponíamos podíamos superar a McDonald’s y la siguiente pregunta fue: ¿en qué? El sueño alcanzable que yo les propuse fue, a cuatro años vista, superar a la compañía líder en número de restaurantes abiertos. Exactamente, esto ocurriría el 30 de junio de 2004. Y así fue como todos, poco a poco fuimos compartiendo un mismo sueño. La organización comenzó a enfocarse hacia una meta que todos más tarde o más temprano decidieron creer y apoyar.

Nos lo tomamos como un juego en el que todos podían participar. Recuerdo que colocamos en la recepción de nuestras oficinas centrales un panel  el que mensualmente íbamos actualizando el número de puntos de venta abiertos de McDonald’s y Burger King. Además, también funcionaba como una especie de visor de cuenta atrás donde iban apareciendo los meses que restaban “para el impacto”.  Conseguimos que a medida que nos íbamos acercando todo el mundo comenzara a creer. Clientes, empleados, proveedores etc., todos comenzaron a sentirse orgullosos de la compañía en la que formaban parte. Incluso un año antes nuestro gran sueño comenzó a salir en prensa, en el sector todo el mundo hablaba de el,  y eso hizo que el sentimiento de compromiso fuera todavía mayor. Un modo visible de apreciar este cambio fue que al principio sólo yo utilizaba los polos y camisetas de Burger King para ir a la oficina (en vez de la tradicional chaqueta y corbata) y por estas fechas ya éramos muchos los que vestíamos de Burger King y nos sentíamos orgullosos de que la gente nos reconociese como empleados de esta compañía. Este para mí fue uno de los ejemplos más visibles de que efectivamente la gente sentía los colores de nuestra compañía. Éramos los mismos equipos, el mismo producto, la misma compañía, pero ahora nos habíamos convertido en personas 100% apasionadas compartiendo un sueño común.

El 30 de Junio de 2004 llegó y ese mismo día BURGUER KING abrió el restaurante por el que superamos a McDonald’s en número de restaurantes. Por supuesto había mucho que celebrar y no escatimamos en nada. Celebrábamos que por fin éramos el número uno. Todos apostaron por “creer” y juntos conseguimos nuestro objetivo. Fue realmente impresionante.






“Donde hay personas hay conflictos”, de eso no cabe duda. Luego debemos partir de la base de que “manejar personas implica siempre en mayor o menor medida manejar también conflictos”. Desde este punto de vista, el principal cometido de  la Dirección de una empresa será implantar y llevar a cabo prácticas que minimicen la aparición de conflictos a nivel interno.  En este post, compartiré con vosotros algunas de esas costumbres que mejores resultados me dieron a lo largo de los 22 años en los que estuve al frente de la Dirección general de cadenas de retail. Como no me cansaré de repetir, los consejos o prácticas que leeréis a continuación tuvieron su aplicación únicamente en el sector del retail; por lo que quizás puede que sólo resulten de utilidad en este contexto y no fuera de él. En cualquier caso, he creído conveniente trasladar mi experiencia porque estoy seguro de que al menos los Directivos de retail que utilicen este enfoque evitarán algunos conflictos dentro de sus organizaciones. 

Deja claro que todo el mundo “puede llegar “

Suele existir en las grandes empresas una práctica no escrita por la que a directivos que ocupan ciertas áreas funcionales como por ejemplo finanzas,  operaciones o marketing, se les presuponen más posibilidades a la hora de llegar a ser director general, que a otras direcciones como las de RRHH o Legal. Esta costumbre cultural suele acarrear de partida tensiones  entre los departamentos. Personalmente, a mí me ha gustado siempre crear compañías en las que todo el mundo, independientemente de la línea de negocio de la que viniese, podía llegar a ascender. En el sector del retail, además de ser muy bueno en tu área funcional es necesario conocer muy bien el negocio, y como lo lógico es que todos sean muy buenos en su trabajo directo, al final suele llegar el que mayor conocimiento e implicación llega a adquirir con el propio negocio entendido de una manera global, es decir, entendido como una red de puntos de venta a la que desde la central se les presta soporte. Y también el que más lo vive.

Huye de las conversaciones entre dos

Mi trayectoria como directivo y ahora como consultor siempre la he intentado resumir en una máxima: “Si no traes la solución, eres parte del problema”. Esta adaptación de la frase original de Les Luthiers me ha servido no sólo para evitar que la gente entrara a mi despacho a quejarse de otros, sino también para evitar que la gente se desenfocara de sus trabajos. En este sentido, siempre he tratado de alejarme de las conversaciones entre dos en donde se hablaba de un tercero que no estaba presente. Está claro que los problemas deben aflorar y no enquistarse, porque esto sería peor. Si bien creo que la manera adecuada para tratarlos debería ser mediante reuniones tanto dentro como fuera de la oficina donde estuvieran presentes todas las partes implicadas. Mi forma de resolver estas inevitables rencillas ha sido en la medida de lo posible, llevando a cabo actividades de team building con todos los directivos. Además,  estas propuestas también resultaban de gran ayuda a la hora de hacer que estos profesionales adquirieran una mentalidad real del negocio del que todos estábamos viviendo : nuestros puntos de venta.

Hazles entender cuál es el verdadero negocio

Relacionado con el punto anterior, una convicción personal que siempre he tenido, es que cuando existen roces en una cadena de retail es porque los equipos están muy alejados realmente de los puntos de venta. No faltan los que me han tachado de lunático por esto, pero a mí siempre me ha gustado que todos los directivos y profesionales de la central, pasaran parte de su tiempo trabajando en los puntos de venta como empleados. “One day working in a restaurant” por ejemplo, era una de las iniciativas que puse en práctica cuando ocupé el cargo de Director general de Burguer King para España y Sur de Europa.  Y también para los 40 directivos con cargo más alto en la compañía otra actividad de teambuilding que bautizamos como  “One week in a road”, por la que nos pasábamos siete días visitando y trabajando en los restaurantes. Este tipo de iniciativas  hacen posible que los empleados de la central tomen consciencia de que todos formamos parte de un mismo negocio y les ayudan a ser más flexibles y empáticos con el resto. Por ejemplo, desde el área de finanzas comienzan a entender porqué no siempre se puede cerrar la caja a la hora convenida después de haber soportado una hora punta etc. Por supuesto, nada de esto funcionaría si como ya dije en mi primer post, desde la dirección general “no se predicara con el ejemplo”.  Recuerdo una anécdota en este sentido: un headhunter llevaba bastante tiempo queriendo que nos viéramos y yo tenía la agenda completa, así que le sugerí que quedáramos a comer. Cuando me preguntó dónde, le cité en el Burguer King de Gran Vía de Hortaleza. Ese día me tocaba trabajar allí, así que cuando llegó yo estaba fregando la sala. Todavía recuerdo su cara de asombro cuando me dirigí a él y le dije quién era.

En definitiva, poniendo en práctica estas tres máximas desde la Dirección general de una cadena de retail, no solo minimizaremos la competitividad sino que conseguiremos que todo el mundo conozca y se apasione por el propio negocio, más allá de su área funcional. Vale la pena intentarlo.






El “liderazgo” dentro de una empresa podría ser definido como ese “Dorado” que persiguen todos los Directivos con sus equipos. Quienes alcanzan la gloria en esta conquista, encuentran en su mano la llave que abre todas las puertas hacia el éxito en una compañía; mientras que los Directivos que fracasan o ni siquiera lo intentan se ven abocados a desarrollar su trabajo únicamente bajo el manto de la autoridad. Sinceramente, no me gustaría estar en la piel de ninguno de estos últimos ejecutivos. Durante los 22 años en los que mi vida profesional ha estado ligada a la dirección de cadenas de retail y franquicia, he tratado por todos los medios de no desviarme de esa ruta particular hacia el Dorado. Y es precisamente esa rectitud en mi camino la que me ha permitido conseguir cosas tan increíbles como embarcar a todo el personal de una compañía en un mismo sueño y conseguir que todos se sintieran orgullosos de pertenecer a esa enseña y como se suele decir,  que “sintieran los colores” de la marca.

¿Cómo lo conseguí yo? Aunque tal vez no sea éste el único camino, estoy convencido de que estos preceptos os ayudarán a seguir dando pasos firmes hacia vuestro objetivo: conseguir el liderazgo de vuestros equipos. Los consejos o pautas de comportamiento que leeréis a continuación os resultarán muy sencillos, tal vez hasta de sentido común o “perogrullo”, si bien como mencionaba mi colega Alfonso Rebuelta en su artículo, “back to basics”, volver a lo esencial, puede que nos ayude a reencontrarnos en nuestro camino.

Un Directivo debe dar ejemplo.
“Nunca podrás exigirle a nadie lo que no te exiges a ti mismo”.

Esta es una máxima que uno siempre debe tener presente en su día a día. Yo personalmente solía llegar el primero a la oficina y me iba el último. Además, en mis ratos libres trataba de visitar diferentes puntos de venta de la cadena para saludar a la gente y preocuparme un poco por el día a día. Las cadenas de retail, por su naturaleza  necesitan de un tipo de liderazgo muy especial y muy cercano a los puntos de venta.

Así por ejemplo, otra costumbre que me ha gustado siempre implantar en todas las empresas en las que he participado ha sido facilitar mi número de teléfono móvil a todo el mundo. Si todos nuestros puntos de venta están abiertos los 365 días, el Director General de una compañía también debería estar operativo 365 días y a su vez por supuesto todos los directores de que le reportan directamente a éste. La experiencia te dice que en la práctica, el número de llamadas que recibes es muy reducido. Realmente los responsables de cada punto de venta sólo se ponen en contacto contigo cuando es absolutamente necesario. Sin embargo, la tranquilidad que con este gesto se les da a todos ellos hace que, en la mayoría de las ocasiones, ellos mismos puedan solucionarlos. En definitiva, un ejecutivo de retail tiene que internalizar que trabaja en una compañía con puntos de venta abiertos al público los 365 días del año y que la única razón de ser de una Central es dar soporte permanente a estas unidades de negocio.

Pero luego, hay que coger el teléfono, claro.

El mundo empresarial funciona igual que la vida privada.
“Trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti”.

En 2 palabras: Sé empático. Si existiese algún manual que plasmase los “derechos y obligaciones”  de un jefe, estoy seguro de que éste nunca contemplaría ningún capítulo en el que se dijese que un jefe tiene derecho a faltar el respeto a los demás.

Por otro lado, siempre me ha gustado mezclar lo profesional con lo personal con todas las personas que han estado en mi línea directa de mando. Creo que para ganarte el liderazgo de tu equipo es necesario tener tiempo para tus empleados, tanto para los temas profesionales como para los personales. Entre 4 y 6 personas considero que es el número ideal de profesionales para tener en tu línea directa de reporte. Si tienes más, es muy difícil llegar a interactuar adecuadamente con ellos y mantenerles permanentemente motivados. Personalmente, de mis personas directas, siempre me ha gustado saber cuándo cumplían años tanto ellos como su pareja e hijos, el aniversario de su boda, etc., para tener detalles con ellos en cada uno de estos momentos tan especiales y que forman parte de sus vidas como personas.

Soy consciente de que me dejo en el camino algunas estaciones importantes en esta ruta imaginaria que he intentado trazar hacia el Liderazgo. Si bien, en los próximos posts volveré al punto en el que me detengo ahora para intentar que mis experiencias os reporten valor en vuestro trabajo. En concreto trataré de recomendaros algunas prácticas para minimizar los conflictos entre equipos desde la Dirección, y os contaré un caso práctico que os convencerá de la importancia del liderazgo para hacer “sentir los colores” de la marca a todos vuestros equipos.