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Para los que trabajamos o tenemos contacto cercano con el mundo financiero, no representa ninguna novedad  toparnos en la prensa económica casi a diario con titulares como estos: “el mundo financiero busca trabajo… en cualquier otro sector” o “Bancaja Madrid gasta 1.200 millones para prejubilar a 4.000 empleados”. Es evidente que desde hace un tiempo el sector bancario está asistiendo a su propia catarsis. Y  también que en este proceso de purificación “a la fuerza” muchas entidades se han visto obligadas a iniciar un proceso de reestructuración que ha acabado casi de un plumazo con la mitad de las cajas de ahorros.  En concreto, se sabe que entidades y sindicatos han pactado ya los acuerdos laborales que supondrán la salida de unos 13.000 empleados de todo el sector. Una medida de saneamiento que según ha dictado el Banco de España, deberá producirse dentro de los tres meses siguientes.

Frente a esta situación delicada que atraviesan las Cajas, me emergen diferentes cuestiones: ¿qué se ha hecho mal en el pasado desde las Direcciones Bancarias para llegar al punto de rescisión en el que se encuentran hoy? ¿Qué ocurrirá con esos 13.000 ejecutivos bancarios que han sido, son o serán próximamente expulsados del sistema? Y por último, ¿qué les deparará el futuro a los profesionales que permanezcan o a aquellos que  aspiren a trabajar en el sector de la banca en los próximos años?

A la primera pregunta, más allá de las obvias “alegrías” en las concesiones a las que hemos asistido durante los últimos años, creo que uno de los conceptos claves que también ha fallado ha sido, en general, no haber sabido implantar y llevar a cabo una correcta gestión del riesgo. En mi opinión creo que el sistema no contaba en ese momento con las personas adecuadas para fortalecer esta parcela de la gestión. A mi modo de entender, ni las generaciones más jóvenes han recibido la suficiente formación sobre “gestión de riesgos”  ni tampoco desde las Direcciones de banca se ha puesto el suficiente énfasis en estas cuestiones, por la principal razón de que jamás hasta ese momento se había vivido una recesión como la actual y no parecía prioritario. Por lo que se refiere a “las salidas”, según el plan pactado con los sindicatos, la mayoría de las bajas laborales se producirán a través de prejubilaciones para empleados mayores de 55 años, aunque también están previstas bajas indemnizadas. Con respecto a estas últimas, la mayor parte de los empleados que saldrán de las entidades acabarán recolocados en otros sectores y una parte de ellos, alrededor del 15% montarán un negocio con las indemnizaciones recibidas. Buena suerte a todos.

Asimismo, los trabajadores salientes que cambiarán de sector estoy seguro de que no lo harán por falta de oportunidades. En este sentido, coincido con otros profesionales del headhunting y la recolocación en que las oportunidades en el mercado existen y  seguirán existiendo.  Si bien, será necesario ser activo para aprovecharse de ellas. Por otro lado, como parece lógico, los cambios permanentes que está experimentando el sector financiero también han hecho mella en el perfil del candidato que necesitan estas entidades, y además de los skills básicos también han cobrado protagonismo los idiomas, mostrar disponibilidad para viajar, tener dotes comerciales y haber cursado una formación distinta a la acostumbrada en el sector (ingenieros, informáticos, matemáticos).

En definitiva, la catarsis que está experimentando el mundo financiero yo la definiría como una vuelta a lo esencial (back to basics). Las Cajas están volviendo a sentar las bases fundamentales (Se apela a la prudencia perdida) y en éste sentido creo que todo lo que ocurra en el futuro será positivo. El sector financiero se encuentra en el paso previo  -y necesario- para volver a emprender el vuelo y crecer bajo una dirección. Dicho de otro modo, el sector está sentando raíces y mi deseo para el futuro será que estas nuevas semillas crezcan sanas, florezcan y luzcan radiantes durante mucho tiempo.






El ciclo económico recesivo que estamos viviendo no sólo está produciendo instituciones ganadoras y perdedoras, como resultado entre otras razones de diferentes modelos de gestión seguidos en el pasado, sino que también cambia las experiencias y cualificaciones profesionales que se están pidiendo a los gestores empresariales. Surgen así nuevos perfiles profesionales que cada vez se demandarán más según seguimos en recesión, y que por otra parte deberán ser uno de los factores claves que también contribuyan, en su momento, al eventual cambio de ciclo.

¿Cómo están cambiando los perfiles con los que hemos estado trabajando en los últimos años? Hoy más que nunca se pide a los gestores una fuerte capacidad de liderazgo y negociación que ayude a reestructurar y reposicionar en mercado a sus empresas y diferentes negocios, normalmente aunque no exclusivamente vía adquisición, integración ó reducción. Ello también conlleva mucha más focalización y acciones concretas, que en el pasado reciente, en el área de gastos que en la de ingresos. En definitiva, el motor que les hará sobrevivir es la racionalización y la eficiencia en vez de la expansión ó la huida hacia delante. Naturalmente que no se pide que ningún gestor renuncie a las oportunidades de crecimiento empresarial que pudieran existir, pero ahora han de seguirse con criterios de máximo realismo y prudencia. El irrenunciable objetivo de la maximización de un beneficio justo y adecuado, el gestor debe conseguirlo hoy día más por la línea de los gastos que de los ingresos. Para todo ello, se necesita una muy rápida capacidad de adaptación e integración a un entorno económico radicalmente distinto al que hemos vivido en el pasado reciente.

Los profesionales que entiendan estos cambios y tendencias, irán emergiendo y adaptándose a los nuevos perfiles demandados en mercado, para lo cual sin duda tendrán que realizar también un cambio significativo de actitud y mentalidad muy a la medida de las oportunidades de negocio nuevas que irán apareciendo. Entre otras cosas, esto significa cambiar prioridades y preferencias primando más factores como la estabilidad institucional y del proyecto empresarial que favorezcan el continuado desarrollo profesional. También tendrán que identificar y aceptar a las nuevas instituciones ganadoras que están emergiendo, sean quien sean, entendiendo que en no pocos casos no se corresponderán con las empresas líderes y más admiradas del pasado.

Alfonso Rebuelta
Managing Partner
Bao Partners / Signium International






Ganadores y Perdedores (Parte I)

Publicado el mayo 5, 2009 14:51 por alfonso.rebuelta

La actual recesión económica y el continuado deterioro en el cuadro macroeconómico, están causando estragos profundos y permanentes en nuestro sistema, llevando a muchas compañías de diferentes sectores a situaciones límite. No todas sobrevivirán, y estamos ante el inicio de una restructuración y reposicionamiento en el mercado de los más eficientes, al tiempo que una lucha por la sobrevivencia de los más débiles.

Pero todo ello también significa oportunidades, tanto de inversión al ir cayendo los precios a niveles más bajos como de concentración e integración para las empresas y modelos de negocio más saneados y por tanto capaces de liderar el cambio. Ellos son los ganadores en la actual situación. Un común denominador en estas empresas ha sido una gestión empresarial sin aspavientos, modismos ó sofisticaciones innecesarias y superfluas, y que ha respondido más a criterios de prudencia y eficiencia. Curiosamente, y quizá algo peyorativamente, estas empresas han podido ser tildadas en el pasado de conservadoras, poco agresivas ó incluso anticuadas. Pero sin embargo ahora emergen con modelos de negocio relativamente bien saneados, ó al menos con bastante menos contaminación y toxicidad que otros. Estos otros son los perdedores de la situación actual. Su futuro depende de su capacidad empresarial de transformación, ó adaptación en otros casos, lo cual implica procesos de restructuración, venta y/o fusión, como alternativa al cierre y liquidación.

Los ganadores, que ahora emergen con los mencionados modelos de negocio más saneados, son los que podrán beneficiarse de las oportunidades que están surgiendo, y surgirán aún más en el próximo futuro. El beneficio será en términos de más negocio y clientes, con la correspondiente mayor cuota en sus respectivos mercados y líneas de negocio, y por supuesto en una mayor capacidad de atraer el mejor talento profesional disponible. Estas compañías saldrán más fuertes de la recesión económica, y al mismo tiempo están ya empezando a demandar unos nuevos ó modificados perfiles profesionales que les ayuden a remontar la muy complicada situación actual.

Alfonso Rebuelta
Managing Partner
Bao Partners / Signium International